Cómo usamos partículas 3D en Arborea para dar vida al mundo

Cuando diseñamos Arborea, teníamos claro que el mundo no podía sentirse estático. Cada árbol, cada isla, cada acción del jugador tenía que tener respuesta visual. Y ahí fue donde las partículas se convirtieron en una de las piezas más importantes de toda la experiencia.

En este post te contamos cómo las hemos construido, qué hacen y por qué las hemos diseñado así.

El sistema de partículas de Arborea está directamente ligado al progreso del jugador. Cada árbol del mundo tiene hasta cuatro hotpoints, puntos de interés que el jugador puede visitar y descubrir.

Cada vez que se visita uno, aparece una nueva partícula dorada orbitando alrededor del árbol. Así, de un simple vistazo, puedes saber cuánto has explorado: cuantas más partículas brillan, más completo está ese árbol. Cuando los cuatro hotpoints están visitados, el árbol entero se ilumina con un borde dorado pulsante como reconocimiento.

Una de las cosas de las que más orgullosos estamos es la animación de entrada de cada partícula nueva. No simplemente aparece: viaja.

Cuando visitas un hotpoint, la partícula nace en el tronco del árbol y hace un arco parabólico hasta su posición de órbita. El movimiento usa una curva de aceleración suave (ease-out cúbico) para que se sienta natural y no mecánico. Al llegar, hace un pequeño pop elástico con overshoot, como si rebotase al asentarse.

Y en el momento exacto de la llegada, explota una ráfaga de doce chispas radiales que se expanden y desvanecen en décimas de segundo. Algunas son doradas, otras blancas, alternando para dar sensación de destello real.

Todo esto ocurre en menos de medio segundo. Pero se nota.

En el mapa global de Arborea, cuando te sitúas sobre una isla, aparece una baliza de luz que la señala. No quisimos un simple marcador 2D: queríamos algo que se sintiese parte del mundo 3D.

La baliza se compone de tres elementos:

Primero, tres anillos sonar concéntricos que se expanden desde la base de la isla hacia afuera, desvanecéndose a medida que crecen, como las ondas de una piedra en el agua. Segundo, un pin de luz vertical que sube desde el centro de la isla hacia el cielo, grueso en la base y afinándose hacia la punta. Y tercero, una corona de destellos giratorios en la punta del pin, alternando entre blanco brillante y cyan dorado.

El resultado es que la isla que estás mirando brilla de una forma que no puedes ignorar, vista desde cualquier ángulo.

Toda esta capa de efectos visuales responde a una sola idea: Arborea tiene que sentirse vivo. El mundo no espera al jugador, no está quieto. Brilla, orbita, pulsa, reacciona.

Las partículas no son decoración. Son el lenguaje con el que Arborea te habla.

Y esto es solo una pequeña parte de lo que hemos construido. 🌱

Diseñado con WordPress